domingo, 21 de junio de 2020
Transformar la educación: una mirada desde la escuela peruana
Hugo Díaz
Díaz, ex presidente del Consejo Nacional de Educación, planificador de la
educación y especialista en el estudio y evaluación de políticas educativas
hace un análisis sobre la situación actual de la educación y las habilidades 21
en Perú.
Un grupo
de expertos formado por líderes políticos, especialistas internacionales,
directores, docentes y representantes de la educación en Perú debaten en estos
días en el Foro “Transformar la educación peruana”.
El evento está organizado
por Fundación Santillana. Uno de sus participantes, Hugo
Díaz Díaz, ex presidente del Consejo Nacional de Educación,
planificador de la educación y especialista en el estudio y evaluación de
políticas educativas, hace un análisis sobre la situación actual de la
educación y las habilidades 21 en Perú que no deja nada en el tintero sobre los
aspectos más importantes que deben formar parte del proceso de transformación
educativa en su país. Se trata de un documento imprescindible para entender el
futuro y la realidad de la escuela allí.
En
naciones como el Perú, los sistemas educativos enfrentan principalmente cuatro
desafíos relacionados con su futuro: preparar para una sociedad
incierta, contribuir a asegurar la inclusión social de toda su población,
crecer económicamente y promover entornos ambientales que permitan vidas
saludables.
A
diferencia del pasado, la sociedad actual, cada vez más invadida de nuevos
conocimientos, tecnologías y cambios en lo social y cultura, demanda
a las personas aprendizajes más complejos y una educación
que no termina en la educación formal, escolarizada, sino que tiene que
extenderse durante toda la vida.
Sobre los aprendizajes
que los ciudadanos deben adquirir en esta dinámica sociedad del siglo XXI se
ha escrito mucho, en especial, en los países de mayor desarrollo. En América
Latina, y especialmente, en el caso de Perú, es indispensable el desarrollo de
mayores espacios
de reflexión sobre cuestiones como las transformaciones que debería sufrir la
educación y los aprendizajes para que los ciudadanos peruanos puedan
seguir, e inclusive, adelantarse a los cambios que la sociedad irá
experimentando.
La Fundación
Santillana se ha propuesto contribuir en esa reflexión con
la realización del Foro de Innovación Educativa. Para ello está convocando un
grupo de personalidades, que desde diversas ópticas y experiencias expresarán
sus puntos de vista sobre Educación y Aprendizajes para la
Sociedad del Siglo XXI.
Convertir el futuro en oportunidad
Una de
las preocupaciones principales de las naciones es el futuro de su población, la
humanidad y el planeta Tierra. Convertir el futuro en una oportunidad pasa por
tener una educación extendida para todos, ofrecida con calidad y ser una
respuesta a lo que podría calificarse como una cierta pérdida de la ventaja
competitiva en estos tiempos, lo que consiste en que parte de los
conocimientos y habilidades que las personas van
aprendiendo tiene un menor período de vida útil, sobre todo en el escenario
laboral en donde las calificaciones para el desempeño de un puesto de trabajo
empiezan a modificarse crecientemente.
La inserción de las
tecnologías digitales en todos los ámbitos de la sociedad está obligando a cambios
profundos en el desarrollo de la mayoría de actividades sociales y económicas.
Es así que, como resultado de la automatización creciente de los procesos
productivos, aparecen nuevos puestos de trabajo y desaparecen otros. Una
característica es que los empleos que implican destrezas digitales, habilidades
no rutinarias y mayores capacidades cognitivas para manejar las nuevas
herramientas y procesos están creciendo a un ritmo mayor que los empleos
tradicionales.
La
dinámica de cambio hace más relevante la importancia de la educación y de las
competencias para desenvolverse en una sociedad en constante mutación. Hay una
alta correlación entre una educación extendida para todos, sobre todo
permanente a lo largo de la existencia, y la probabilidad de una nación de
alcanzar un mejor estándar de calidad de vida y una
posición más ventajosa del país en el competitivo escenario económico
internacional.
Siendo
así, es imperativo que las instituciones y programas educativos doten a las
personas, desde sus primeros años de escolaridad, de las capacidades que les
permitan estar siempre aprendiendo cuando sean adultos y, de esa manera,
enfrenten la pérdida de capacidad competitiva que se va produciendo en el
mercado ocupacional. Es la razón por la que muchos opinan que desarrollar la
capacidad de aprender a lo largo de la vida es quizá el objetivo más
importante de la educación del futuro. Ella debe responder
principalmente a propósitos como los siguientes:
1.
Que las personas enfrenten un mundo complejo, incierto, cada vez
más globalizado y desarrollado digitalmente.
2.
Que formen parte del capital humano, actualizado
permanentemente, que se necesita para crecer, elevar la productividad, la
competitividad y la capacidad de innovación.
3.
Que ejerzan su ciudadanía con actitudes, comportamientos y
valores que ayuden a consolidar una sólida cultura cívica, democrática y de
sana convivencia.
4.
Que avancen en la conquista de los derechos sociales y
económicos, como el acceso a mejores niveles de salud, a un trabajo digno, así
como en una plena igualdad y justicia social.
5.
Que estén preparados para concebir y asumir un proyecto de vida.
Reto de crecimiento de
oportunidades educativas
El Informe de Conclusiones del Diálogo Especializado sobre la
Educación de Personas de 18 a más años, organizado en el marco
de la formulación del Proyecto Educativo Nacional al 2036, que lidera el
Consejo Nacional de Educación, ofrece una idea del reto que tiene el Perú de
crecimiento de las oportunidades educativas en las siguientes dos décadas para
hacer efectivo el principio de educación a lo largo de la vida. Tomando datos
del Censo Nacional de Población y Vivienda 2017 alerta que son más de
18 millones los peruanos de 18 y más años de edad que al momento realizarse ese
censo no asistían a un centro o programa educativo.
De otro
lado, las estadísticas del Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo revelan
que de los 16 millones de personas que componen la PEA, 12 millones se encuentran
en situación de informalidad. Datos del INEI señalan que existen 1.5
millones de jóvenes que no estudian ni trabajan, que no solo es
significativo el porcentaje de población joven y adulta sin educación básica
completa y que muchos que la completaron no cuentan con las competencias
necesarias para incorporarse en forma ventajosa al mundo del trabajo ni para
desempeñarse en otras dimensiones especiales de sus proyectos de vida (CNE-DVV.
Proyecto Educativo Nacional. Informe de Diálogo Especializado sobre la
Educación de las personas de 18 a más años. Documento de Trabajo. Lima, 2019).
Hay que
añadir también a las personas que cuentan con educación técnica profesional y
educación superior universitaria que para mantenerse en el mercado ocupacional
tendrán que actualizar sus conocimientos y capacidades periódicamente. Además,
como producto del aumento de la esperanza y calidad de vida, habrá una mayor
cantidad de adultos mayores que demandarán actualizar o adquirir nuevas
competencias, sea para mantenerse en el mercado ocupacional o
para dedicar su tiempo en una actividad que les atraiga.
Actualmente, el
sistema educativo atiende alrededor de 10 millones de estudiantes.
No cabe duda que organizar una educación que triplique tal cobertura y
objetivos de aprendizaje demandará un inmenso esfuerzo de la sociedad en su
conjunto. Sin embargo, no desarrollar tal esfuerzo podría resultar más costoso
para el país.
En los años venideros, la
cobertura en educación inicial deberá alcanzar el 100 % convenciendo a los padres
de familia para enviar a sus hijos a la escuela a temprana edad. En Educación
Primaria deberán resolverse los problemas de accesibilidad y adaptabilidad de
los niños lo que origina la marginación de grupos sociales vulnerables que no
disfrutan de su derecho a educarse: poblaciones indígenas, poblaciones urbanas
segregadas, etc. La deserción en la Educación Secundaria disminuirá
drásticamente ofreciendo modalidades de capacitación y desarrollo de
habilidades que permita una incorporación inmediata al mercado laboral.
Vincular la escuela al entorno social y aprovechar el
recurso de las TIC para capacitar y hacer competentes a los estudiantes y
profesores disminuirá la deserción. A la vez, disminuir la
reprobación a través de metodología apropiadas mejorarán los índices de
eficiencia terminal.
Los niños
que hoy nacen es posible que tengan una esperanza de vida que se acerque a los
110 o 120 años. ¿Qué competencias ofrecerles?, ¿Todo
debe consistir en ofrecer aprendizajes competenciales?, ¿Qué peso deben tener
conocimientos, como la historia, la literatura, el bagaje cultural?, ¿Qué peso
la formación tecnocrática, la ciudadana, el desarrollo del aprender a aprender?
El marco
legal del sistema educativo peruano dispone que la finalidad principal de las
escuelas de educación básica es asegurar que los estudiantes logren los
objetivos que están definidos en el currículo nacional. Esos objetivos se
proponen:
1.
La formación integral del educando en los aspectos físico,
afectivo y cognitivo para el logro de su identidad personal y social, ejercer
la ciudadanía y desarrollar actividades laborales y económicas que le haga
posible organizar su proyecto de vida y contribuir al desarrollo del país.
2.
La adquisición de capacidades, valores y actitudes para que el
educando aprenda a lo largo de toda su vida.
3.
El desarrollo de aprendizajes en los campos de las ciencias, las
humanidades, la técnica, la cultura, el arte, la educación física y los
deportes, así como aquellos que hagan posible que el educando haga buen uso y
usufructo de las nuevas tecnologías.
Para
lograr estos objetivos, el currículo nacional ha
establecido un perfil de egreso y 31 competencias que
deben desarrollarse a lo largo de la vida. Cada competencia comprende un
conjunto variable de estándares y desempeños que son el principal referente
para la evaluación. Es competente la persona que comprende una situación que
debe afrontar y evalúa las posibilidades que tiene para resolverla. Para ello
utiliza los conocimientos y habilidades que posee y las disponibles en el
entorno; asimismo, combina determinadas características personales con
habilidades socioemocionales que la hagan más eficaz en su interacción con
otros.
En
términos generales, las competencias se alínean con las
capacidades, habilidades, actitudes y valores que demanda
actuar en una sociedad como la que vivimos. Ellas se trabajan en las ocho áreas
curriculares en educación inicial, nueve en primaria y once en secundaria.
Hay
competencias, como las de tecnologías de la comunicación e información y
gestión del aprendizaje de manera autónoma, que se trabajan transversalmente en
todas las asignaturas. A diferencia del pasado, en que la definción del
currículo era atribución excusiva de los profesionales docentes, en la época
actual comienza a demandarse la presencia de otros actores, como son los empresarios,
los politicos, las iglesias, entre otros.
En
general, las opiniones de buena parte del magisterio nacional y de
especialistas en educación van por el camino de que 31 competencias a lo largo
de la educación básica podrían ser objeto de racionalización. En parte, fue el
producto de la forma como se fueron tomando las decisiones en la elaboración
del currículo nacional: lo deseable hubiese sido partir por la definción de las
competencias fundamentales y su trabajo transversal, en vez de definir
primeramente las áreas y en cada una establecer las competencias. Evaluar el
número de competencias, enfatizar el trabajo transversal de las mismas en las
áreas curriculares y dar más énfasis al tratamiento transversal de contenidos
sería deseable.
A esos
comentarios se añaden otros por resolver. Entre ellos, los siguientes:
1.
Tiempo
disponible de aprendizaje. En la mayoría de las escuelas
no es suficiente para todo lo que los estudiantes necesitan. Las escuelas
públicas, que son el mayor porcentaje, trabajan cinco horas al día.
2.
Alianza
con las familias para extender las horas de aprendizaje de sus hijos en el
hogar. Es poco probable que puedan lograr todas las competencias que
requieren. Una estrategia de extensión del tiempo de aprendizaje en el hogar
son las tareas en casa, pero con un alcance diferente al convencional que
implique el uso de Internet. A medida que se incrementa la disponibilidad de
equipamiento digital en los hogares, podrían encargarse trabajos que requieran
navegar en las redes: buscar y compartir información, investigar, curiosear,
descubrir, explorar referencias sobre futuros temas que serán tratados en
clase. La internet debe ser un aliado fundamental en el aprendizaje del
estudiante.
3.
Favorecer
la aplicación de estrategias de integración de áreas y contenidos y de
contextualización. Es clave para transitar de un
currículo basado principalmente en conocimientos a otro donde el saber ser y
saber hacer cobran mayor relevancia.
4.
Conocer y
aprovechar las habilidades que los estudiantes traen de fuera de la escuela. En
especial, para competencias como la digital, dominio del inglés, deporte, arte,
entre otras. La realización de diagnósticos para conocer las habilidades que
los alumnos traen a la escuela ayudaría a fortalecerlas, corregirlas o empezar
a trabajarlas desde el inicio.
5.
Hacer más
efectivos la capacitación y acompañamiento al profesorado. No
han sido suficientes para consolidar la adopción del enfoque de competencias en
la mayoría de escuelas. Las limitaciones mayores a superar están en los campos
siguientes:
1.
Las competencias relacionadas con el aprovechamiento de
metodologías como el aprendizaje basado en proyectos, el estudio de casos, el
aula invertida, la personalización y aprendizaje compartido.
2.
La adquisición de competencia digital.
3.
La evaluación del estudiante.
6.
Incrementar
la disponibilidad de materiales, equipamiento, libros y apoyos de tutores
locales para una educación policultural, además de diseños de
infraestructura adaptados a un currículo por competencias, a la atención de la
diversidad y desarrollo de talentos. Al trabajo de estudiantes y profesores en
pequeños equipos, mobiliario desplazable y adaptado al uso de tecnología, wifi
de buena calidad y enchufes para cargar los equipos. Hay que superar el déficit
de equipamiento que impide trabajar competencias relacionadas con lo digital,
el arte, las ciencias y el aprendizaje de un idioma extranjero, donde no
siempre existen los recursos y condiciones disponibles en cada escuela.
7.
Disminuir
el carácter excesivamente centralista del currículo, la
cantidad en demasía de normativa, la obligación de organizar comités para
distintos procesos (a veces mayor que el número de docentes que tiene la
escuela) y una desmedida solicitud de información a directores y docentes. Son
factores que restan tiempo para pensar en la finalidad principal de las
escuelas: que los estudiantes adquieran los aprendizajes que necesitan con los
estándares de calidad correspondientes. La pregunta que surge en muchos
docentes es: ¿cómo desarrollar, por ejemplo, la competencia digital sin
equipamiento y material que permita trabajar las capacidades definidas en el
currículo?
8.
El
currículo debe ser multicultural que incluya educación del
medioambiente, educación para la ciudadanía y atención a la diversidad.
Asimismo, debe incorporar la deslocalización, la transterritorialidad y la
interculturalidad.
9.
Los
profesores, líderes en su rol e impulsores de la cohesión grupal, se
reconvertirán paulatinamente con la extensión de la educación a distancia o
virtual, especialmente porque los formatos de enseñanza presencial son
diferentes a los procesos de aprendizaje mediados por las TIC.
10.
El
trabajo del profesorado centrado en la lectura y exposición de textos se debe
desplazar a la búsqueda de información, lecturas on
line, escritos hipertextos/hipermedios para enfrentar la manera
actual de aprender y enseñar
11.
Los
espacios simbólicos o comunidades virtuales se yuxtaponen a los espacios de las
escuelas que son presenciales mezclándose la experiencia
virtual con la presencial. Mientras que en la escuela el aprendizaje y la
interacción se hacen en tiempos sincrónicos, en el espacio simbólico se hacen
en tiempos desconcentrados y policrónicos lo cual es una enorme ventaja.
12.
El uso de
memorias artificiales para almacenar información y
recuerdos expande las capacidades cognitivas de los profesores y estudiantes,
transforma la manera de pensar, hechos trascendentales que transforman la
educación inevitablemente.
Reformas para un cambio
constante
Lo
aconsejable es dejar de lado reformas pensadas para el corto o mediano
plazo, dando paso a otras donde la característica es el cambio
constante, la atención personalizada de necesidades y la presencia intensiva
del componente tecnológico. Las instituciones educativas con predominio
analógico no tendrán espacio en la oferta de educación y formación. Inclusive
en el área rural, donde en muy pocos años será una realidad el acceso universal
a las redes de Ia Internet en las localidades más alejadas.
Transformar
el funcionamiento de la actual escuela básica no será suficiente. Hay
que avanzar en la atención de los jóvenes y adultos que van saliendo de la
educación formal y que ingresarán a una muy variada formación continuada. En el
Perú es grande el déficit de adquisición de competencias fundamentales para
defenderse en la vida que arrastran muchos de los que
concluyeron o no su educación básica.
En este
caso, una de las tareas principales que debe asumirse es reducir ese déficit e
impedir que del sistema educativo regular egresen jóvenes que mantengan o
aumenten el déficit de competencias; en otras palabras, asegurar que en la
educación básica o superior se adquieran las capacidades para seguir
aprendiendo. Una característica relevante de la educación en el futuro tendrá
que ser la estrecha interdependencia que debe existir entre la escuela regular,
escolarizada, para niños, adolescentes y jóvenes, con la educación continuada,
permanente y dirigida preferentemente a los adultos. En esa interdependencia
hay que asegurar la identificación de aquellas competencias fundamentales que
deben trabajarse a lo largo de la trayectoria escolar y después, durante toda
la vida.
El
descrito es parte de un marco de referencia clave para discutir en el Foro
Transformando la Educación, los cambios que debe experimentar
el sistema educativo, las competencias fundamentales que deben trabajarse, las
condiciones para asegurar la trasmisión de las mismas y la manera como deben
ser fortalecidas y actualizadas en un contexto que va más allá de la etapa
escolar: durante toda la vida.
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